miércoles, 22 de diciembre de 2010

TEJIDO DE SUEÑOS Y PLACERES

© Xabier Lizarraga


Hoy, como ayer —según creo recordar—, desperté sin haber dormido: estaba sentado en la penumbra de un recuerdo cuando se abrió la ventana del reloj para cantarme el amanecer, lanzando rayos oblicuos a mis pupilas… disolviendo imágenes que me mantenían en contacto con horas pasadas y sensaciones olvidadas; abriendo puertas que quiero… pero no sé si realmente quiero trasponer.

La duda me teje los instantes… si… ¿si...? no… ¿no...? Las dudas parecen cosidas con pequeñas puntadas de bordadora paciente; cosidas a mi sienes, a mi frente, a mi nuca., a mis párpados, a mis labios que no se atreven a reir pero tampoco quieren cerrar puertas a las alegrías. 

Son más dudas que las de ayer, y mientras sea posible acumularlas sin lastimar demasiado a los recuerdos, seguiré mimándolas.

¿Habré imaginado que despertaba cuando mi mano recorría sin pudor mi vientre, llegando al prado ondulante de las erecciones? O habré soñado que dormía y sólo me masturbé pensando en los bellos rostros vistos ayer… quizás hace unos día, desdibujados en el fugaz tránsito de la calle donde vivo: Un chico paseaba un perro, éste olía el árbol de la esquina; aquél, sonreía… ¿al día, al perro, al árbol, a un recuerdo? Yo no sé a quién o a qué le sonreí al descubrir que parpadeaba desconcertado.

No quiero dejarlo pasar por más tiempo: necesito decirlo sin abrir los labios, porque temo que entonces las palabras se transformen en suspiros y nada quede dicho… sólo sugerido en un temblor de pestañas, de seguro imperceptible.

¿Pero me atrevo? No sé si mi osadía se dejará acompañar por las sugerencias mudas del deseo, de los placeres que aún anidan en el recuerdo.

Pero no; no debo temer. ¿Por qué temer? ¿A qué temerle si ya he sobrevivido a varios sobresaltos? Y he caído de pie, como dicen que caen los gatos (aunque no siempre es así). Para mi las osadías y las audacias no son nada nuevo, no me asustan; me atemorizan más las pretendidas certezas y las tradiciones, que son tan susceptibles de convertirse en dogmas lacerantes. Y me atemorizan porque los dogmas se enquistan en el ánimo y después es muy difícil extirparlos… y es necesario extirparlos cuando uno necesita hacer espacio para nuevas costumbres, nuevos detalles en los estilos de vida, que vamos tejiendo a ganchillo con seda natural o a base de nudos toscos de un macramé mal aprendido, pero que resiste tempestades.

Pero no sé, no sé si debo siquiera intentar la osadía de atreverme a revelar lo que me produce un inquietante pica-pica ahí… Sí, sí, justo ahí…


No, no pienso que sea necesario dar más detalles ni precisarlo anatómicamente; sé que me entienden. Sospecho que ha quedado más que claro el lugar, el tipo de picor, la intensidad de la sensación que desvergonzadamente se erige como mástil de navío desafiante en medio de una  implacable tormenta de emociones.

No, no soy el único que lo ha experimentado ¿verdad? Es algo frecuente, diría que cotidiano, una sensación matinal e involuntaria en muchos casos.

…Bueno, mejor olvidemos por el momento lo dicho, lo pensado, incluso lo imaginado… Siempre podemos volver a soñar que no soñamos, sino que vivimos con intensidad los deseos, los placeres, los desvaríos emocionales...

Supongamos que estamos aún con la página en blanco, patéticamente virgen, estúpidamente esperanzada, deseosa de recibir letra por letra una confesión o un recuento de memorias; viciosa de letras, anhelante de textos con los suficientes espacios entre palabras, puntos, comas y acentos a discreción. La narración insolente, quizás pornográfica, quizás mística o rutinaria de lo que siento ganas de contar tendrá que brotar sola, sin demandas ni rubores.


Pero no, por ahora será mejor dar paso a un suponer lleno de posibilidades, un suponer sin más compromisos neuronales que las rutinarias sinapsis con las que las neuronas ejercitan sus dentritas y axones… Sólo eso, pensar apenas en la superficie, casi a ras de un no-pensar sutil y cadencioso.

Y después no hagamos nada que dentro de unos día nos comprometa a quedar mal con él, con aquél, con el de más allá, con esa multitud que de pronto, sorpresivamente y sin que nos hayamos preparado para ello, irrumpe galopando montada en nuestros deseos… 

¡Ah, los deseos! ¡Jinetes de los instantes y las oportunidades! 

En los más íntimos deseos y en los más frecuentes, deben encontrarse la pasión y la resolución, una con la otra... si es que una y otra tienen la intención de conducirnos desbocadamente a los orgasmos que alimentan nuestros ánimos memorables.

Mejor festejemos que no tenemos nada que festejar… sólo mucho que custodiar y conservar en forma y sana, en buenas condiciones de uso o abuso: pieles sensibles al tacto y a la espera, vellos cada vez más translúcidos por el insolente encanecimiento, temperaturas variables, turgentes tumescencias tangenciales —recordando con nostalgia y frustración cuando eran orgullosas y desafiantes perpendiculares corporales— ahí, sí, casi… cerca, más arriba y en la línea sagital (léase: media, en el centro). Sí aaaahhhhhhiiiiií, si.

¿Qué? ¿Qué resulta pleonásmico… redundante, hablar de turgentes tumescencias?

¿Y qué culpa tengo yo si la anatomía se hace aliada de la fisiología y del deseo y terminan generando un galimatías gramatical en mi entrepierna excitada? Si las Academias de la Lengua se toman las licencias que se toman, creando no sólo confusión sino absurdos, la gramática tendrá que dar licencia a la expresión que necesito usar para detallar con precisión emocional y sensible lo que ocurre cuando mi mano casi alcanza y rozar eso que se yergue con timidez de anciano (lo tangencial) y ansiedad de obsesivo y reiterativo adolescente (la turgente tumescencia).

Ya vendrá, antes o un poco más tarde, esa lluvia nacarada que no promete ningún futuro ni a la especie ni al linaje familiar.

Por eso disfruto tanto soñar y apenas despertar sin compromiso con el hoy o con la realidad intransigente; porque pese a los calendarios y las vivencias ya oxidadas, aún es posible convertirse en nube que llueve sobre los cuerpos más deseados, mirando los abiertos y alegres ojos que nos gustaría que se posaran en nuestros propios ojos.

Hoy, como ayer —según creo recordar—, pienso que despertaré sin haber dejado dormir a la resignación, y despertaré con una sonrisa dibujada en los labios que dejan escapar un travieso gemido de gozo.



miércoles, 1 de diciembre de 2010

SIDA: ENTRE LA PROFILAXIS Y LA RECUPERACIÓN DEL PLACER SEXUAL

© Xabier Lizarraga Cruchaga


A través de una historia sexo-social mediada por la erotofobia, por la desconfianza y la mirada sospechosa, en sociedades modernas, como las nuestras, con un alto nivel tecnológico pero muy deteriorado ambiente afectivo, se ha insistido en reducir la sexualidad a un mero folklore de corte reproductivo y a una comercialización de los placeres; una sexualidad no sólo genitalizada sino estereotipada… acotada por la heteronormatividad y la mirada clínica, atravesada por una doble moral miope y asfixiada por concepciones binomiales, por estrechas significaciones que dejan atrás al sujeto del deseo para centrarse en los individuos sujetos a un “deber ser” de recetario.

Con la identificación del SIDA como pandemia y como “enfermedad” de trasmisión sexual (en la década de los 80 del siglo XX), el ejercicio de la sexualidad volvió una vez más a estar en la mira del censor, del vigilante, del médico y el juez; una vez más se la contemplaba como riesgosa… después de que en los 60 y 70 toda infección de trasmisión sexual había conseguido ser vista como una infección soy y del hago, del somos y del deseamos)… provocando disgustos y una multiplicidad de resistencias a un lado y otro del espectro social: los vigilantes y los vigilados.


Se comenzó, por tanto, a hablar de sexo seguro y de sexo protegido (que el Vaticano vio como una afrenta a su moral… y apenas últimamente empieza tímida y quejosamente a recular). Una y otra noción son, a todas luces, propuestas profilácticas y, con ello, el ejercicio de la sexualidad, nuestro erotismo es recuperado por la mirada erotófoba como algo inevitable, pero que si bien debe promoverse para garantizar la reproducción de la especie y del orden social, también encierra sus peligros. Y es que, reconozcámoslo, la sexualidad como la vida misma, nunca está libre de riesgos. Si nos detenemos a pensarlo, una y otra noción inculcan una percepción de la sexualidad como una realidad comportamental a la que el ser humano, racional y consciente, no debe abandonarse… tal y como vienen diciendo los fundamentalistas religiosos.

El SIDA, por tanto, se significó como un nuevo accidente sufrido por nuestra sexualidad.



Hablar de “sexo protegido” no es más que la insistente repetición de una visión de la sexualidad genitalizada y concentrada en la penetración, a la que se le agrega no sólo el discurso de que “hay que tomar precauciones para cuidarnos a nosotros mismo” sino también el de que “todos somos responsables de la salud de los demás”. Consecuentemente, a la utilización del condón o preservativo se le agregan buenas dosis de miedos, desconfianzas y sospechas: si alguien propone utilizar un condón ¿nos está diciendo que está infectado? ¿…que no somos gente decente? ¿…que no nos ama? ¿…que desconfía de nosotros? ¿…que debemos desconfiar de él? 

Por otro lado, con frecuencia el “sexo seguro” se convierte en el decir popular en sinónimo del anterior, del “sexo protegido”, pese a que en sentido estricto no lo es. El llamado sexo seguro excluye la penetración (oral, vagina o anal) y, de hecho, deviene en propuesta de una descentralización de la actividad sexo-erótica en el encuentro de los genitales, con el fin de evitar todo posible intercambio de fluidos potencialmente contaminantes: semen, líquido pre-eyaculatorio, lubricación vaginal y flujo menstrual —aunque los que llevan las cuestionables estadísticas de infección tienden a invisibilizar, como suele suceder, a las lesbianas.


Propuestos como acciones preventivas para evitar la trasmisión del VIH, tanto el “sexo seguro” como el “sexo protegido”, se significan médica y anímicamente como métodos profilácticos que, evidentemente, condicionan al placer sexual, responsabilizando al individuo no sólo de sí mismos sino de la salud social. Y las mismas denominaciones “seguro” y “protegido” hacen sonar las alarmas: conllevan un discurso medicalizado, que invita a tomar distancia: el incremento del llamado bareback —el encuentro sexo-erótico sin condón, como solía hacerse cuando no se temía un embarazo no deseado o un padecimiento lamentable— es prueba del rechazo de una sexualidad que es dictada por el discurso médico que impone barreras, un placer de recetario.


Las propuestas para incidir en el ánimo, sin riesgo de trasmisión del VIH, acuden a promocionar la erotización del sexo protegidocondonándolo—, aún y cuando muchos de nosotros sabemos que no existen estrategias ni didácticas o terapéuticas que nos hagan que eroticemos lo que no nos erotiza —de hecho, el discurso de erotizar lo que no erotiza es la médula espinal de todas las pretendidas “terapias” para heterosexualizar al homosexual. Pero prácticamente nada se ha hecho, ni en las escuelas ni en el seno familiar, por recuperar todo el cuerpo para el goce sexo-erótico, que es lo que supuestamente se persigue con la noción de “sexo seguro”.

Una recuperación del la sexualidad como ejercicio del cuerpo y no sólo de unas reducidas partes de nuestras anatomías, cumpliría con las necesidades de profilaxis epidemiológica, sin condenar al ejercicio sexo-erótico a una disciplina, a un control… un ejercicio erótico vigilado con miras a prevenir enfermedades; y es que el placer, cuando lo cubrimos de miedos a la enfermedad, se enferma.


Más que pretender reducir las posibilidades de los encuentros eróticos —satanizando la “promiscuidad” y los “encuentros furtivos”— a formas sin riesgo, habría que modificar las actitudes y las miradas hacia el otro/a, hacia la sexualidad en general, recuperándola como ejercicio polimorfo, imaginativo, creativo… que involucra al cuerpo todo, a la mente y al afecto (aunque sea de manera fugaz). Es imprescindible erradicar las nociones medicalizadas del “sexo protegido” y del “sexo seguro”, a través de des-erotofobizar los encuentros entre los individuos y los cuerpos. Es imprescindible y urgente incrementar el ejercicio de la comunicación y la aventura de los tocamientos, de los jadeos y los susurros o gritos emocionados y emocionantes; tenemos que aprendernos y aprehendernos como seres que se encuentran y disfrutan… no como individuos poseedores de genitales amenazantes. Pero, para ello, necesitamos que la sexualidad diversa y disfrutable no esté bajo la lupa, sino en las pláticas en la familia, en las aulas desde la infancia y en las legislaciones.




El SIDA hace tiempo que va dejando de ser una sentencia de muerte, hagamos que deje de ser una sentencia de desconfianza. No existe eso que erróneamente los médico calificaron de “grupo DE riesgo”, sino individuos EN riesgo, y esos somos todosarriesguémonos a hacer del deseo y el placer sexo-eróticos una estrategia contra el miedo, la discriminación y la censura, un recurso para la salud personal y social.


martes, 30 de noviembre de 2010

¿SOMOS SEXUADOS O… MÁS BIEN SEXUALIZADOS?



© Xabier Lizarraga Cruchaga

«Las diversas instancias de ordenación de la realidad (la Iglesia, la medicina, la familia y el sistema educativo, la judicatura, los medios de información…) han dado lugar a una serie de prácticas más o menos institucionalizadas (confesión, hospitalización o tratamiento, escolarización o pedagogía, enjuiciamiento y encarcelamiento, información…) que siguen unos criterios con frecuencia incoherentes."
Ricardo Llamas: Teoría torcida.


La madre se escandaliza cuando descubre lo que su hijo de trece años esconde debajo de la cama; éste protesta y antes de salir corriendo le arrebata un cuaderno y dos revistas muy manoseadas. El padre demanda (o se esfuerza por imponer) silencio  mientras amonesta a su hija de dieciséis años, que sin mediar defensa o excusa se encierra en su habitación. La abuela, entre tanto diálogo y contradanza, teje y desteje lo que ve en la televisión; y un pariente inoportuno toca el timbre, llegando de improviso, al tiempo que el bebé llora hasta la asfixia, probablemente por hambre o asustado por la incomprensible dinámica que lo rodea.

...O bien, ya es de noche y el padre aún no ha regresado del trabajo (?) y la madre recalienta una taza de café, mirando tres veces por minuto las manecillas de su reloj. Una de las hijas escucha música —quizás a volúmenes incomprensibles para otros—, estrenando su inexplicada adolescencia, mientras su hermana de apenas seis o siete años, corre alrededor de la mesa sobre la que una tía olvidó un paquete lleno de misterio. El hijo —ya casi reconocido como adulto— tampoco ha llegado ni ha llamado.

Claro que el escenario y las dinámicas domésticas pueden ser (y muchas veces han sido) diferentes: una madre amamanta al bebé, un padre pule una herramienta, una hija prepara el alimento para el grupo familiar y un hijo observa al padre trabajar, cerca de la hoguera. Otro de los hijos quizás está más ausente que presente e imagina un encuentro indefinido con una joven que le atrae (o con otro joven que tal vez se le parece en intereses e inquietudes).

...O casi al amanecer, se aleja el padre acompañado de otros hombres y de dos de sus hijos mayores, que cargan los implementos de caza o de labranza. La madre asiste a una de sus hermanas que acaba de parir, mientras la abuela, casi totalmente desdentada, mastica cien veces un trozo de carne seca, antes de poder tragarlo...

Da igual, son sólo momentos y lugares que se van diluyendo con el día en su crepúsculo, instantáneas de grupo que mañana o dentro de un mes o dentro de varias lunas nadie recordará, aunque en todos estos momentos se cocina algo que no siempre resulta fácil digerir y asimilar: se están cocinando y re-elaborando las sexualidades de cada uno de los personajes. Y se cocinan a partir (o a contracorriente) de normas, regulaciones, patrones e imitaciones, de creencias y deseos sin contornos del todo regulares o fijos y sin significación unívoca. Todos —los individuos y los actos—, no obstante, se corresponden (a modo de tela de araña) en más de una forma, porque todos derivan de un devenir (social y cultural, ideológico y afectivo) y se dan en un entorno disposicional... una exogenia que predispone a ser y a hacer sintiendo, deseando, concibiendo, proponiendo, imaginando y generando vínculos matizados por los momentos, las miradas, los sonidos o las bioquímicas.



Sin duda los escenarios, los momentos y la iluminación cambian, pero las escenas de alguna manera se repiten en la ciudad, la aldea, el pueblo o el campo, a la orilla del mar o de un río o entre montañas, en los valles, las praderas, en medio de la ventosa nada ardiente de las arenas, entre las nieves infinitas o los hielos perpetuos... en la madrugada, al mediodía, cuando el sol se oculta o en plena noche, llueva o no. Mientras que la utilería es diversa, así como múltiples y diferentes pueden ser las acotaciones que precisan las diversas dramaturgias que dan pie y sentido a las acciones y los gestos: depresiones, euforias, tedios o ansiedades, biberones, maquillajes, revistas con fotografías, anillos o herramientas, una sonrisa de beneplácito, juguetes, zapatos de tacón alto, pistolas y flechas, nombres, cuentos de hadas o leyendas o noticias en los periódicos, sentimientos de duelo o sensaciones de pérdida, caricias cargadas de significados muchas veces contrapuestos, una reprimenda acompañada de una bofetada que se piensa necesaria y oportuna, listones rosas, calzoncillos blancos o comentarios grises, recias botas de cuero, canciones, una televisión encendida o descompuesta, imágenes sacras, profanas, decorativas; peines o condones, algunos consejos casi susurrados, insignias militares o deprtivas, permisos y prohibiciones, graffitis, puertas abiertas, ventanas con las cortinas cerradas, píldoras para no concebir, para alcanzar una erección peneana satisfactoria, para calmar la depresión o controlar la tensión, rasuradoras, libros de texto, desodorantes, varias anécdotas, muecas, escapadas al cine o a un rincón lejos de la mirada de los demás, suspensorios, vigilancias, ungüentos y ramos de flores, uniformes escolares, felicitaciones, juegos de video, medias de nylon, apodos, cirugías necesarias o motivadas por la imagen que reflejan los espejos, géneros gramaticales, dildos, dibujos obsesivos mientras se habla por teléfono, cortes de pelo... son incontables los ingredientes y saborizantes del eterno guiso y de la dramaturgia sexual, sexo-genérica y sexo-erótica.

Hoy por hoy, en nuestro contexto cotidiano "occidental" —de distorsionado diseño “greco-latino” y de dogmatizado corte "judeo-cristiano"— los padres, hermanos y demás parientes (consanguíneos o políticos), los amigos, compañeros de escuela o del trabajo, los vecinos, maestros, legisladores, jueces, sacerdotes, policías y soldados, así como las estrellas del deporte, del cine y la televisión, los locutores, pintores, escultores, médicos, poetas, científicos y otros muchos personajes del entramado social, forman el elenco —siempre multitudinario— que delinea, da contorno, cuerpo, profundidad y sentido, textura y matiz a las condiciones y dispositivos que calientan al individuo y lo hacen hervir. Cada uno —sin saberlo quizás o sin proponérselo, incluso sin desearlo— entibia, espesa y hace cuajar el guiso, añade símbolos y creencias, diluye y muele saborizantes (o adulterantes), da consistencia y resistencia a los deseos y fantasías que permiten o dificultan —o quizás imposibilitan— la digestión y asimilación de percepciones, emociones y placeres.

Tal vez la sexualidad se ajusta a... y por momentos se rige por... relojes y calendarios, normas, intuiciones y creencias, así como por genes y hormonas, mediante metabolismos y procesos fisiológicos y sociales, pero no comienza en un lugar o momento preciso ni de una manera programada, siguiendo una dirección y con un sentido unívoco. La sexualidad es un algo tan flexible y plástico, tan inevitable y constante, tan difuso y contundente a un tiempo, que sólo puede ubicarse en el abstracto existe y localizarse en el cambiante manifiesto de funciones y opiniones, carnes y normas, sensaciones y razonamientos. En sus muy variadas formas y maneras de darse y de velarse, la sexualidad es una constante emergencia que se expresa de una u otra manera, cuando las condiciones están (se dan) y los dispositivos sociales —parte de la exogenia— se definen y precisan en el ánimo de los individuos-sociedad-especie —en la endogenia—; por lo que nunca termina de configurarse, detallarse, matizarse y fracturarse.



¿Cómo entendernos (insertos en ese laberinto caleidoscópico) unos a otros... a otras, y entre todos? ¿Cómo aclararnos las dudas (pretendiendo acceder a certezas) y respondernos las interminables preguntas que nos hacemos en torno a la sexualidad, si ésta ha sido (y es constantemente) simbolizada?

Si como bien nos recuerda José Antonio Marina, que el símbolo es una mitad que deviene en contraseña, que permite reconocer al desconocido poseedor de la  otra mitad; la sexualidad simbolizada viene a ser sólo un fragmento (entre muchos) que permite reconocerla como parte de otros fragmentos (plurales y cambiantes) que nos son desconocidos.  Para cada uno es un fragmento distinto. En consecuencia, es un algo propio y desconocido, por lo que la sexualidad del sujeto del deseo es susceptible de ser ignorada, falseada, inventada, distorsionada o negada, por más veces que choquemos de frente con ella.

Las verdades y las actitudes serán, pues, el terreno pantanoso donde nos veremos orillados (si no obligados) a movernos, y desde donde nos impondremos la interminable tarea de concebir (imaginar, representar y significar) la realidad plural y cambiante de todo aquello que, de una o mil formas, en el presente se articula con el hecho biológico y plural del sexo, con el hecho social y polimorfo, con el hecho cultural siempre inacabado, incompleto, y con los vaivenes impredecibles de las emociones y los deseos. La especulación no tiene, por tanto, la puerta abierta, tiene el control.

La sexualidad animal en general podemos pensarla en términos de capacidad, de expresividad, de fuerza motriz —que no esencia—; en términos de imperativo comportamental, que genera tanto situaciones como acciones gatilladas por una tendencia a_ y la necesidad de_ establecer vínculos. Y podemos pensarla epicentrada en los genes o en una anatomía y una fisiología sexual que demanda el reconocimiento de congéneres, la búsqueda y el encuentro con otra/s anatomía/s y fisiología/s sexual/es —otro/s organismo/s semejante/s, igual/es o diferenciado/s. No obstante, la sexualidad del animal humano en particular necesitamos comprenderla en términos de fenómenos y procesos más complejos, de cualidades y emergencias, de construcciones y deconstrucciones, de expresividad dialógica; en términos de eventos, hechos, sucesos y acontecimientos, de memoria y de olvidos, de patrones y estrategias (más que de programas), de vivencias y experiencias, de condicionamientos y resistencias en virtud y en función de... y mediadas por... aventuras, descubrimientos, rebeldías, encuentros y desencuentros; permeada por la aleatoriedad y el azar, tanto como por el orden (sutil o avasallador) y por las redes que promueven los numerosos discursos que la atraviesan, fracturan, arman, enferman, avasallan, deterioran, pulen... Pero debemos ser conscientes de que nuestra sexualidad no es exclusivamente humana, sino animalmente humana, por lo que toda originalidad es siempre parcial, y toda generalización, inevitablemente parcializante.

Por lo anterior, considero insostenible el querer reducir nuestra sexualidad a una explicación generalizadora y a causalidades unidireccionales... aunque con frecuencia se tiende a ello, sea biologizándola o desbioligizándola por completo y a rajatabla. Toda sexualidad (incluso la no humana) es eco-sistémica (y por tanto, inevitablemente contextual). Biologizar o desbiologizar totalmente la sexualidad no es sólo un acto prosaico (carente de poesía), que deviene en un tipo peligroso de asepsia, sino que también supone una trivialización lamentable que se apoya en supuestos reduccionistas (por no decir miopes). Sin embargo, hacer lo uno o lo otro permite que muchos consigan engañarse (o engañar a otros) y creer que han llegado a la (inalcanzable) raíz del fenómeno —o del problema planteado—, y que ello significa que han conseguido ser capaces de aprehenderlo y comprenderlo en su totalidad. Tanto la biologización como la desbiologización no es más que una manera de abordar y tratar el fenómeno, sólo un truco, que consiste en establecer premisas cómodas que permitan construir evidencias ad hoc para la propia tranquilidad o el reposo cognitivo.


Para hablar de la sexualidad del primate humano (con un dejo de coherencia y sensatez, con una pizca de sinceridad) hay que hablar de biología —con todo lo interminable o rígido que ello suene— tanto como de lo social —idem—, de lo cultural —más aún, dado que se modifica de tiempo en tiempo y de lugar en lugar— y de lo psicoafectivo —o lo que interpretamos como tal—, así como de la creatividad, de la fantasía y del descubrimiento fortuito. Todo lo cual, supone hablar de todo en concreto y de nada en términos definitivos. No hacerlo así, deviene en torpeza; es como querer hablar de la comida y limitarnos a estudiar los ingredientes, olvidando o no queriendo hablar de las costumbres, de los paladares domesticados, de la sensibilidad de las mucosas, de la digestión y los nutrientes, de la forma de cocción o guisado, de los implementos, del fuego... etcétera. Es como querer hablar del mar sólo en términos de moléculas de Hidrógeno y Oxígeno o sólo en función de las nociones de “seco” y “mojado”... o sólo tomando en cuenta los litorales en los que revienta en espumas fugaces.

Tal vez, en primera (o quizás última) instancia, el problema a que a veces nos enfrentamos no radica tanto en saber o llegar a explicar qué es o qué no es la sexualidad (qué contiene, qué la conforma, regula, diversifica, perturba, inhibe, expande...), sino cómo se vive (percibe, siente, significa, simboliza e interpreta vivencialmente). Y en ese sentido, en el caso del primate humano necesitamos pensar la sexualidad (insisto) en términos de construcciones mediadas por eventos y emergencias, así como expresión de cualidades múltiples y plásticas, contradictorias, azarosas, quizás hasta furtivas... en virtud de una evolución (en la línea primate), de una historia plural (de los grupos-sociedad-especie) y de unas biografías únicas (de los individuos-sociedad-especie: los sujetos); y en función de crecimientos y desarrollos, de maduración y de deterioros, de numerosas formas de metabolismos, de aprendizajes, que hacen posibles (y modulan) las percepciones, sensaciones, sentimientos y pasiones, la excitación y los deseos, los gustos, descubrimientos, recuerdos, olvidos y sorpresas, las experimentaciones y fantasías, los sinsentidos, las obsesiones, los miedos, las frustraciones, los delirios y las más variadas influencias del otro, del abstracto ellos/ellas de lo social que conforman un ciclorama de actividad en torno al soy y al somos de los encuentros o desencuentross. Es necesario reconocer (y no olvidar) que la sexualidad del animal humano está siempre en proceso y es moldeada y texturizada por imaginarios colectivos o íntimos, tanto como por normas, regulaciones, patrones, esquemas e improntas socioculturales, influencias múltiples, por arrestos y fugas... y por un largo y probablemente ilimitado etcétera en el que, con demasiada frecuencia, los sexo-géneros y las morales meten más ruido que claridad, pero que son boyas que sirven para fijar alguna ruta o se significan como arrecifes en los que anclar alguna idea, una duda, una manera de preguntar o de abordar respuestas.

Pensar nuestra sexualidad es pensarla siempre en plural: sexualidades

martes, 19 de octubre de 2010

ROSA CON CANAS...





Fragmentos de una reflexión sobre homosexualidad y vejez... Por desgracia, rara vez pensamos en la vejez, antes de llegar a ella. Y cuando ya se es "mayor", solemos sentirnos menos "mayores" de lo que somos.

¡Aahhhh!

Quizás nos quejamos mucho -y es cosa de la edad, sin duda-, pero ¿hay alguien que valore más la juventud que aquellos que ya no somos jóvenes?

No cabe duda que el animal humano es, además de sapiens, muy demens.

Conviene ponerse a reflexionar sobre el tema:

http://www.amicsgais.org/forums/showthread.php?t=3039
http://www.xtasis.org/foro/showthread.php?t=39832
http://www.publico.es/espana/267713/la-vejez-devuelve-a-los-homosexuales-al-armario 

martes, 12 de octubre de 2010

CANTO AL DURMIENTE

Por Xabier Lizarraga Cruchaga


Mientras yo mordía la pared tapizada de sueños
vi que tu mano se levantaba,
buscaba entre los párpados
y crecía convertida en mariposa...
luego en tierra labrada,
luego en barro extraviado entre los nombres
de una anónima geografía pasional...
y te dije al oído:


Mira... en tu mano se calienta la caricia volcánica
o la bofetada hambrienta que quiere rompe el aire,
el tiempo,
el estático murmullo que araña mi pared...
que rompe y desvirgina y tortura y promete
y se vuelve cómplice anónimo
de aquella aventura que escribieron tus sueños una noche:





¡El caballo del gesto se detuvo en el relincho!
Y dejó caer la baba urticante...
y el abono;
sonrieron la siembra y la cosecha
que en el galope de arcaicos miedos
inventa la prisa por reír...

¡Y tu mano se encrespa en medio del sueño!
Oculta tras el humo que brota de los poros,
tras la actitud sonriente de tus huellas digitales
que aprenderán con el contacto...


O tal vez, no...
sólo se trata de una estúpida explosión...
de un querer dibujar en la memoria
la forma correcta de suicidarse en silencio,
con aparente calma,
con aparente venganza,
con aparente valentía...

Pero tú, no despertabas,
no despiertas aún,
y tu mano suda indecisiones
apagando poco a poco viejas brasas en tu piel...
mientras tu vientre estalla como piedra milenaria,
piedra olvidada al sol,
quemada al sol,
dormida al sol...
de la que sale con cautela de tu semilla
cob un brote de miedo milenario y comprensible,
y porque nadie aviva el fuego:
¡Duermes!

Y con el mismo movimiento circular que debía terminar en el golpe
se endurece tu lava,
tu sangre,
tu lágrima que no alcanzó a evaporarse:
piedra fósil
o piedra que toma un artesano con sus manos
y talla el vientre plano de su amante...
del padre del deseo...
del hijo aún virgen de temores...




Pero tú, no despertabas...
no despiertas aún,
y la caricia volcánica se desprende de tu brazo blanco,
y se desprende la piedra
y la promesa,
y todos los recuerdos,
el intento de asesinato
quizás demasiado preparado,
que se evoca y se enfría,
que se enfría olvidado
buscando el calor entre las sábanas,
en mi vientre,
entre mis dedos-gallina clueca,
en lo profundo de mi deseo erecto...

Y tú no despertabas...
¡No despiertas aún!

martes, 7 de septiembre de 2010

¿FEMINISMO MISÓGINO?

Corriente política sustentada en los principios de “diversidad”, “no exclusión” y “derecho a la autonomía” que deben prevalecer en el movimiento feminista; la “pluralidad” y “multiculturalidad” que deben regir a los gobiernos y la “libertad de expresión y reunión” que marca la Constitución mexicana.
Por Xabier Lizarraga Cruchaga

Yo, el que esto escribe, soy hombre —tengo cromosomas XY, pene, testículos, próstata y eyaculo— y además me identifico como hombre; soy un hombre gay, activista comprometido desde hace más de tres décadas con el movimiento feminista, sin duda clasemediero, de ideología de izquierdas… anarquista para más señas, y además soy ateo.
Por todo lo anterior, quizás muchas mujeres y tal vez no pocos hombres consideren que no tengo las cualidades para escribir lo que ahora escribo; pero recibí por e-mail un comunicado informándome sobre el Encuentro Nacional Feminista, que se llevó a cabo en Zacatecas, México, del 27 al 29 de agosto… y parte de su contenido me sorprendió y me parece lamentable, muy lamentable.
Hace algunos años, en una mesa redonda feminista escuché algunos planteamientos que, al final del mismo, me motivaron a declarar:
“Creo que voy a dejar de ser feminista, porque temo volverme misógino” —y evidentemente tal afirmación fue muy mal recibida, salvo por una feminista a la que admiro por su inteligencia, preparación y serenidad, y que comentó que algunas afirmaciones, categóricas e inflexibles, ponían en riesgo al discurso mismo.
Con el actual documento no he podido menos que preguntarme:
¿El fundamentalismo también ha permeado a este movimiento?
Y temo que debo responder afirmativamente a la pregunta.
Pero no, no me refiero a que se trate de un comunicado feminista radical, porque pienso que es importante e imprescindible llegar a la raíz de la misoginia… ¿pero cayendo en ella?
Para que juzguen —quienes ésto lean— si tengo razones para lamentar el contenido de la convocatoria o estoy verdaderamente desvariando, trascribo el mismo, y después expongo mis reflexiones:
CORRIENTE
FEMINISMO SOCIALISTA POPULAR Y PROLETARIO (FSP)
Encuentro Nacional Feminista 2010, 27-29 agosto, México, Zacatecas
CONVOCATORIA
HOY SÁBADO 28 A LAS 5:30 DE LA TARDE
Se convoca:
1.- a las mujeres biológicas de nacimiento (MBN) es decir, aquellas que nacimos mujeres sin posibilidad de elegirlo y que por tanto padecemos desde el nacimiento todas las consecuencias que implica el ser mujer dentro de este sistema patriarcal;
2.- a todas las feministas indígenas, campesinas, obreras, migrantes, refugiadas, trabajadoras de servicios, desempleadas, subempleadas, de la maquila, estudiantes, presas políticas, ecologistas, amas de casa y madres, tanto heterosexuales como lesbianas;
3.- a las militantes de organizaciones proletarias y populares que luchan contra el sexismo, racismo, capitalismo, imperialismo, ecocidio y cualquier otra forma de opresión social y destrucción de la naturaleza, es decir, contra todas las formas de opresión del sistema mundial patriarcal capitalista: sexista, racista, clasista, imperialista y ecocida;
4.- a las militantes comprometidas con las organizaciones sociales que luchan contra la globalización neoliberal o posneoliberal y la superexplotación ejercida por ésta contra la clase trabajadora y sectores populares (clasismo); el exterminio oculto de las comunidades indígenas (etnocidio); la matanza principalmente de mujeres pobres o proletarias (femicidio); la postración de los países latinoamericanos (imperialismo) y la depredación de la naturaleza (ecocidio).
- La reunión de 5:30 a 8:30 p.m. está dirigida exclusivamente a mujeres biológicas de nacimiento (MBN), sobre la base del principio de autonomía de organización que debe regir a todas las organizaciones sociales.
- De las 8:30 p.m. en adelante se establecerá un diálogo con los compañeros y compañeras homosexuales, bisexuales, transgénero, transexuales, intersexuales y heterosexuales (HBTTIH) feministas y de izquierda con vistas a formar una FRENTE HBTTIH FEMINISTA Y DE IZQUIERDA que combata al patriarcado capitalista.
Temas a tratar:
  • Rescate y defensa de la autonomía política del movimiento feminista.
  • Campaña de combate contra el femicidio intra y extradoméstico.
  • Despenalización del aborto y la no intervención del estado y la iglesia en el cuerpo de las mujeres.
  • No al feminismo capitalista, burgués y de derecha integrado al sistema patriarcal.
  • No a la mercantilización y comercialización de la sexualidad por el mercado de la diversidad sexual (MDS) y contra la derecha capitalista LGBTTTI y su integracionismo al sistema patriarcal capitalista.
  • Por la abolición total del sistema patriarcal: sexista, racista, clasista, imperialista y ecocida.
  • Por la construcción de un nuevo sistema social mundial justo y equitativo.
Exigencias:
¡Libertad inmediata a las indígenas presas en el Edo. de Guanajuato por interrumpir su embarazo!
¡Solución inmediata a las peticiones de las y los trabajadores del sindicato electricista (SME)!
¡No a la invasión estadounidense contra Venezuela, Bolivia y Honduras, a través de las oligarquías nacionales!
¡Fuera del país las industrias promotoras de transgénicos como Monsanto!
¡No al intercambio: matrimonio gay por no-al-aborto a las mujeres!
Lugar de reunión:
CASA MUNICIPAL DE CULTURA GUADALUPE. Afuera del Centro de Convenciones del Gobierno de Zacatecas tomar camión que va a Guadalupe (línea roja)  (después de 10 min. aprox.) bajarse en la parada que va rumbo al Convento Guadalupe. De ahí caminar al Jardín Principal Guadalupe (o también Jardín Juárez). Frente al jardín se encuentran el Convento Guadalupe y la CASA MUNICIPAL DE CULTURA GUADALUPE.  
Corriente política sustentada en los principios de “diversidad”, “no exclusión” y “derecho a la autonomía” que deben prevalecer en el movimiento feminista; la “pluralidad” y “multiculturalidad” que deben regir a los gobiernos y la “libertad de expresión y reunión” que marca la Constitución mexicana.
E mail: feminismosocialista@gmail.com 
Responsable: Yan María Yaoyólotl Castro
 
 Reflexión:

Leyendo con atención el documento, encuentro una serie de asuntos muy preocupantes, dado que no sólo entran en contradicción algunos puntos del documento con otros, sino que varios de los contenidos implican preocupantes actitudes discriminatorias, reproduciendo esquemas de intransigencia y bipolarización de la realidad sexual, de los sexo-géneros y de las sexualidades. 
 

Es indudable que las mujeres tienen que construir su discurso ideológico a partir de su propia vivencia en tanto que tales, pero al final del documento podemos leer: “los principios de “diversidad”, “no exclusión” y “derecho a la autonomía” que deben prevalecer en el movimiento feminista”, y sin duda en párrafos anteriores queda clara la exclusión y más que podada la noción de diversidad, evidentemente en aras de la demandada “autonomía”.
Pero ¿qué entienden por autonomía? Con frecuencia “autonomía” es un término que se utiliza como sinónimo de “independencia” (de no dependencia), aunque toda autonomía es necesariamente dependiente, dependiente de un entorno, de un contexto, porque sin éste no tiene posibilidad ni razón de ser; todo organismo o colectivo autónomo es dependiente de un orden (el que fuere) con el que no sólo interactúa sino que puede debatir y entrar en confrontación, es dependiente de una necesaria e inevitable retroalimentación con el afuera, con lo otro, con lo opuesto o la alteridad: ni el feminismo ni ninguna lucha social se da en el vacío, por lo que puede ser autónoma pero difícilmente independiente.

Y si cerramos la puerta a lo distinto ¿cómo se pretende hablar de “pluralidad”?

El uso de la noción de “autonomía” en este texto da la impresión de referirse a un aislamiento, más que a una toma de distancia. Pero en fin, el lenguaje es de quien lo utiliza, y sin duda es válido usar la palabra “autonomía” para implicar: sin la interferencia de los hombres.

Pero vayamos al principio del documento:

En el primer punto, arranca con una convocatoria claramente transfóbica:
a las mujeres biológicas de nacimiento (MBN)”, sin reconocer que la misoginia no se ejerce en función de los genes o los cromosomas, sino en virtud del sexo-género, y que éste es una construcción social, no biológica; no nacemos con una identidad, ésta se construye durante los primeros meses y se matiza y texturiza a lo largo de la vida.

Argumentan que se dirigen a “aquellas que nacimos mujeres sin posibilidad de elegirlo”, y les recuerdo que tampoco las mujeres transexuales tuvieron “posibilidad de elegirlo”, en la medida en que la construcción de la identidad sexo-genérica no es un acto volitivo, ni siquiera consciente… no es un acto frívolo como decir “¡Ay, nací hombre, pero prefiero verme bonita y ser mujer!”

Excluir en la convocatoria a las mujeres transexuales no sólo supone una modalidad de misoginia, sino una expresión lamentable de sexismo, algo que el documento declara querer combatir: “contra todas las formas de opresión del sistema mundial patriarcal capitalista: sexista

Por otra parte, cabe preguntar si esa convocatoria sí incluiría a Thomas Beatti, hombre transexual que, sin embargo, en su transformación no incluyó la extracción del útero y decidió embarazarse y gestar a sus propios hijos...


El documento insiste al final: “La reunión de 5:30 a 8:30 p.m. está dirigida exclusivamente a mujeres biológicas de nacimiento (MBN)”, por lo que deviene excluyente y discriminatorio, en nombre de una autonomía ¿biológica? ¿cromosómica? ¿génica?. Sin embargo, posteriormente invita a otra sesión sin programa a homosexuales, transgénero, intersexuales, bisexuales y heterosexuales, y ojo, por como está escrito el párrafo, parece que las bisexuales no entran en su noción de mujeres biológicas de nacimiento o ¿es que las que convocan no consideran que hay bisexuales feministas, o piensan que todas son clasistas…? La verdad, no queda claro. Pues no sólo convocan a “mujeres biológicas de nacimiento” sino también, sólo si son de “izquierdas” –se interprete esto como se interprete: “feministas y de izquierda” Todo lo cual, da pie a pensar que no lucharán por los derechos de las mujeres sino por los de algunas mujeres.
 

Realmente preocupado, invito a las convocantes a reflexionar y considerar que las mujeres bisexuales y transexuales (así como los transgénero y los hombres homosexuales) también son víctimas de la ideología patriarcal, amén de objeto de discriminación por la concepción binaria y rólica de la realidad sexual. ¿Dónde queda, entonces la postura que dicen defender al declararse “contra todas las formas de opresión del sistema mundial patriarcal capitalista”? ¿No están avalando y promoviendo con su rigidez ideológica –y binaria– muchas formas de opresión tanto patriarcal como capitalista?

En el segundo punto se nota un interés por incluir a todas las mujeres que se ajusten al ideario del que parten; como apuntaba en líneas arriba, no veo contempladas a las bisexuales, pero tampoco a las prostitutas y a las monjas. Y por si no se han percatado, también son mujeres, y les aseguro que también hay feministas en esos colectivos.


Ya sé que no tenemos los hombres, homosexuales o no, que decirles cómo deben manejar y plantear su activismo, pero realmente me preocupa. Como activista gay, considero improcedente concebir el activismo, sea feminista, homosexual, lésbico, bisexual o transexual, desde una perspectiva horizontal de clase, porque somos parte de una realidad que atraviesa verticalmente a toda la sociedad. También las mujeres heterosexuales, bisexuales, lesbianas y transexuales de clase alta, empresarias, religiosas, etcétera, sufren la inequidad de género y la opresión falocéntrica, patriarcal. Y al hacer una selección de la población femenina a tomar en cuenta y a defender, se reproduce aquello que se quiere combatir.

Sólo como colofón deseo comentar que sin duda un movimiento que busca cambiar el orden social hegemónico, discriminador y opresor, necesariamente debe solidarizarse con otras numerosas causas y movimientos sociales, como queda claro en sus “Exigencias:”, definitivamente la primera exigencia: “¡Libertad inmediata a las indígenas presas en el Edo. de Guanajuato por interrumpir su embarazo!” no sólo es adecuada sino además impotante, y me uno a ella.

Sin embargo, siguen tres exigencias muy cuestionables:

¡Solución inmediata a las peticiones de las y los trabajadores del sindicato electricista (SME)!
¡No a  la invasión estadounidense contra Venezuela, Bolivia y Honduras, a través de las oligarquías nacionales!
¡Fuera del país las industrias promotoras de transgénicos como Monsanto!

Exigencias quizás loables –no todas desde mi punto de vista–, pero como suele suceder en estos casos, tratar de incluir en las demandas una globalidad de causas tiende finalmente a debilitar la lucha feminista (o lésbico-gay, en su caso), por lo que, como hemos visto a lo largo de la historia, toda las demanadas sexo-políticas suelen quedar relegadas, puestas en un segundo o tercer plano.

Por otra parte:
¿Han visto a los del SME comprometiéndose con las diversas batallas sexo-políticas? En sus filas, no sólo hay corrupción, sino mucho sexismo, misoginia y homofobia.
¿Y por qué sólo protestan contra la invasión estadounidense a tres países de Latinoamérica? ¿El resto del mundo lo consideran menos importante? ¿Los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Honduras no tienen un orden patriarcal, sexista y capitalista?
Y ¿por qué sólo protestan contra las industrias promotoras de transgénicos? Numerosas industrias, como las petroleras, automotrices y demás devienen ecocidas ¿qué no?

Por último, hay una exigencia que realmente me indigna: “¡No al intercambio: matrimonio gay por no-al-aborto a las mujeres!” 

¿Quién ha propuesto el intercambio?

¿Proponen luchar por los derechos de las mujeres feministas de izquierda y por las demandas del SME y no consideran que el matrimonio gay es compatible con la demanda de despenalización del aborto?
En lo personal considero que el matrimonio es una institución que quizás debiéramos abolir y buscar otro orden social, pero mientras exista, TODOS debemos tener derecho a él, así como las mujeres TIENEN EL DERECHO A DECIDIR SOBRE SUS CUERPOS y los recién nacidos a hacerlo en un ambiente afectivo que los acoja con amor y compromiso.


Soy un apasionado lector de Alicia en el País de las Maravillas… pero me preocupa la sinrazón en el activismo sexo-político.