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Mostrando entradas de julio, 2010

CASI VORÁGINE

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Cuando el mundo es un triángulo rosa, se quiebra tres veces (como tres ecos) en vértices pegajosos: sangre... noche... semen... vértices en los que se enredan las palabras, desmintiendo viejas canciones de cuna, aquellas fermentadas en los raídos pechos de las nodrizas secas. ¡Y todo danza! Como en los viejos ritos de las viejas aldeas, alrededor del eje que sirve de punto de partida: agua azul arañada ayer ahí... cuando alguien dibujó el principio hundiendo el dedo pulgar en el oro curvo del ocaso ...inventando, así, el tiempo y los tambores de caliente impaciencia: tedio-tic-tac-trueno-tajada, terror-tigre-tic-tac-tortuga tronco-tic-tac-trabajo... todo. Y se saturan el aire, la noche, la espera... se satura nuestra respiración de alaridos y contorsiones: dolor, envidia, lamento, expectativa, mugre, sudor, goce, coraje, gesto, herida, fiebre, idiosincracia disonante... para llegar finalmente al órgano, turgente y dispuesto, o a la rutinaria ignorancia del tact

FELICIDADES ARGENTINA

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Hoy, 15 de julio de 2010 los argentinos han tomado la Bastilla de la homofobia institucional y la han vencido: un paso adelante en el cambio del orden social, una seria e importante mordida al sistema heteronormativo. MATRIMONIO PARA TODOS y CON TODOS LOS DERECHOS... ahora, que quienes quieran ejerzan su derecho y que sean felices. Esperemos que esos vientos del sur nos lleguen al resto de los países de América Latina... y del mundo. ¡Bravo, che... nos habés dado una lección!

UN PULPO DE OJOS MARCHITOS...

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© Texto surrealista; autor: Xabier Lizarraga Cruchaga  Un pulpo de ojos marchitos avanza en las calles invadidas por fantasmas de concreto y vidrio, saturadas de luces parpadeantes y de graffitis que repiten oraciones de un credo l astimoso y lastimero; un credo ortodoxo pero fugaz y evanescente, que cada día en el crepúsculo de los pensamientos se disuelve sin dejar huella en las hojas de los calendarios... por lo m enos de mis calendarios más sentidos. Todo lo dem ás, guarda silenci o y se envuelve e n su p r opia sombra, al abrigo de algún gemido o de una queja que apenas es percibida por un o ído espía y entrenado en los vericuetos de los secretos y las confidencias. Los viejos relojes inclus o parec en disminuir las in tensidad es de sus ritmos cardiacos… tic-tac-tic-tac-tic-tac… y los relojes nue vos ensombrecen los dígitos de líneas verticales intransigentes y líneas horizo ntales claudicantes, como si con ello intentaran no perturbar mi sueño, el sueño d e los que a